¿TE ATREVES A SALTAR?

Demasiado a menudo, me cruzo con personas que se sienten descontentas con su vida, ya sea en el ámbito profesional, sentimental, personal o una combinación de ellos. Muchas personas insatisfechas, que no hacen sino aguantar y esperar que las cosas cambien por sí solas, mientras desahogan su aflicción con quienes les rodean. Pelear, discutir, y agarrarse a aquello que les sigue disgustando no suele ser la dinámica más recomendable para poner solución a las circunstancias.

Entonces, me pregunto: ¿por qué es tan difícil soltar y seguir adelante? ¿De qué tenemos realmente miedo? Quizás miedo a la soledad, miedo a que no seamos capaces de sobrevivir sin aquello a lo que tanto nos aferramos; o quizás miedo al qué dirán y a ser juzgados; pánico por creer que no llegaremos a alcanzar nuestras metas, o perder cosas por hacerlo; temor a que nunca volvamos a encontrar algo parecido a lo que ya tenemos, incluso si lo que tenemos nos está haciendo daño.

Pero si no te hace feliz, ¿por qué quedártelo? Si estás deseando cambiar algo, ¿por qué no atreverte a dar el paso, sin importar hacia dónde te lleve el camino? Me puedo referir a relaciones desgastadas que ya sabes dentro de ti que no tienen arreglo; o a trabajos que ya no te motivan y por los cuales has dejado de sentir satisfacción; o lugares que te han atado durante demasiado tiempo y cuyo aire se ha vuelto muy pesado; o sentimientos por los cuales estás empezando a sentir agotamiento.

Todo lo que siempre has querido está al otro lado del miedo. 

 

¿La solución? Saltar -o soltar, sea cual sea la vocal que más te inspire-, es decir, atreverte a salir de tu zona de confort y a descubrir los nuevos y maravillosos mundos que ciertamente están allá fuera. Seguramente ahora mismo no seas consciente, pero te aseguro que posees un enorme paracaídas con el cual podrás saltar con toda seguridad. Posees una mochila llena de recursos que ni siquiera aún te has dado cuenta que tienes. Los recursos están, simplemente debes hacerte consciente de ellos.

Preguntas que debes hacerte para identificar tus recursos. 

¿Qué es lo que más te gusta hacer en la vida? – El tipo de actividades que más nos apasionan son a menudo un indicador de nuestros recursos y fortalezas internas. Tómate unos minutos para pensar en todo aquello que amas hacer, y observa los elementos subyacentes que para ti enriquecen esas experiencias. ¿Consigues identificar algún recurso compartido entre todas esas actividades?

¿Qué recursos ven en ti tus familiares y amigos de confianza? – A veces puede resultar complicado evaluar nuestras propias fortalezas con precisión, así que puedes preguntar a quienes te conocen en profundidad lo que piensan acerca de tus recursos. Te aseguro que llegarás incluso a sorprenderte de todo aquello que los demás ven en ti.

¿Qué comentarios sueles recibir de las personas que te rodean? – Esta pregunta puede resultar similar a la precedente, pero tiene un matiz diferenciador importante: en el caso anterior se trata de ir directamente a preguntar a las personas que te conocen acerca de tus recursos, mientras que en este caso, se trata simplemente de identificar esos recursos en las conversaciones que mantienes a diario con cualquier individuo. Este ejercicio es muy útil ya que nos puede proporcionar una imagen más exacta de cómo los demás realmente perciben nuestras fortalezas.

¿Qué cualidades te gustan de tu personalidad? – Las cualidades que más te gustan de tu personalidad te darán una pista sobre tus propios recursos. Por ejemplo, si te gusta el hecho de que siempre persigues tus objetivos y no paras hasta conseguirlos, incluso cuando las cosas se vuelven complicadas, uno de tus recursos podría ser precisamente la disciplina y la determinación.

¿Qué te hace sentir verdadero orgullo hacia tu persona? – Identifica tres ocasiones de tu vida en las que te sentiste realmente orgulloso de cómo actuaste o reaccionaste. ¿Qué había en esa acción o reacción que te dejó esa sensación de orgullo y satisfacción? ¿Qué recursos logras identificar en esa forma de actuar, y por qué te hizo sentir tan bien?

Poseemos los recursos necesarios para realizar cualquier cambio que nos propongamos. 

La importancia de superar los miedos.

Para que puedas rellenar la mochila con todos tus recursos personales, primero debes desechar los miedos con los que vienes cargando. Pensamientos como “no puedo con la soledad”, “nadie más me va a querer”, “no soy suficiente”, “no seré capaz de hacerlo”, “no voy a conseguir mi objetivo”, “no valgo para eso”, y un larguísimo etcétera, conforman las creencias limitantes más comunes que van alimentando todos tus miedos. ¿Y sabes de dónde vienen esos pensamientos? Salen únicamente de ti, porque tú eres quien los crea. Por tanto, superar el miedo significa controlar esos pensamientos que se van generando en tu cabeza, y el primer paso para conseguirlo es dándote cuenta de ellos.

Ante de disponerte a saltar, para a reflexionar un momento y toma conciencia de todas las creencias que están surgiendo en ti. A continuación, lo que debes hacer es sostituir esas creencias limitantes por otras más positivas, más potenciadoras, con las que podrás concentrarte únicamente en el maravilloso salto que estás a punto de realizar.

No hay absolutamente nada que no puedas hacer si logras ver el miedo por lo que realmente es: un pensamiento. La vida está repleta de decisiones, y una de esas decisiones es precisamente acerca del miedo: puedes decidir que te controle, o puedes decidir ser tú quien lo controle. No dejes que los miedos te alejen de la vida que realmente deseas y mereces. Tienes absolutamente todos los recursos para convertir todas tus circunstancias, nuevos caminos y proyectos de vida en algo completamente positivo, y por supuesto, enriquecedor.

Entonces, ¿te atreves ahora a saltar hacia aquello que realmente te hace feliz? ¿Te atreves a renovarte y a re-descubrirte, dejando atrás aquello que ya no funciona y que ya no te aporta valor a tu vida? Adelante. Confío en ti, porque sé que puedes. Salta.

2 respuesta a “¿TE ATREVES A SALTAR?”

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